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Templo de Las Rosas




Dirección: Santiago Tapia

 

 

Descripción

 

En 1590 las monjas catarinas se establecieron en un terreno que años más tarde compró el Obispo Pablo Matos Coronado (en 1738) para construir la Iglesia Convento de las Rosas que sirvió de colegio de niñas.

El conjunto arquitectónico se integra por el templo, el colegio y el jardín de las Rosas, que como unidad se terminó de construir en 1557.

La portada de la iglesia se colocó en sentido paralelo al eje de la misma, siendo ésta la típica solución arquitectónica de las Iglesias de monjas. En estas iglesias el coro está en el extremo opuesto al altar mayor, desde él asistían a los actos litúrgicos, que compartían con el pueblo

De aquí se derivó la necesidad de cambiar la tradicional portada que cerraba el eje de la iglesia, para colocar ahí el coro y trasladar la puerta de ingreso a un muro paralelo al eje del templo.

La torre se colocaba junto al coro y la cúpula nos señala al exterior, la colocación del presbiterio en el interior. La doble portada revela un rico estilo barroco sin llegar a la euforia decorativa.

El lienzo de la fachada tiene al centro un contrafuerte, quedando dividido así el espacio, en dos partes iguales. La doble puerta y ventana se encuentran enmarcadas por pilastras empotradas. Los relieves y decoración florar cubren los espacios vacíos del muro, haciendo del conjunto una obra ordenada y rica en decoración, donde el efecto de claroscuro produce un vibrante movimiento. La doble portada se encuentra rematada por altos tímpanos que presentan cuatro escudos enmarcados por una decoración floral.

En el interior se encuentran varios retablos de madera dorada en estilo barroco florido. Estos altares son unos de los pocos que han quedado en la ciudad de Morelia y que pudieron salvarse de la euforia destructiva de la época neoclásica en el siglo XIX.

Al oriente de la iglesia está el convento colegio, al que no se puede considerar independiente del jardín que se encuentra frente al edificio.

Parece que la galería abierta que se ve en el segundo piso se hizo para contemplar la naturaleza que presenta el jardín, pues debe recordarse que la fachada correspondió originalmente a un colegio para mujeres que no iban ahí para convertirse en monjas sino para recibir una educación superior. En el caso de que este edificio sólo hubiera sido un convento, no habría razón para que existiera la galería superior, pues era tradición que las monjas realizaran todos sus actos comunitarios en el más estricto retiro del mundo.

Esta galería se hizo para que las estudiantes, al pasear a lo largo de ella, sintieran el efecto psicológico de estar en contacto con el mundo, a través de los incidentes callejeros que pudieran observar desde el segundo piso.


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